¿Cómo lavar la ropa en verano correctamente?
En verano, lo mejor es lavar la ropa a temperaturas más bajas (30 °C), ya que las manchas de sudor y los tejidos ligeros como el algodón y el lino se limpian perfectamente así, además de ahorrar energía. Lava la ropa lo antes posible después de usarla, ya que el sudor y la grasa corporal pueden causar manchas y malos olores si se dejan demasiado tiempo.
Utiliza un programa corto para prendas poco usadas y reserva los programas intensivos para la ropa realmente sucia. Tiende la ropa lo antes posible después del lavado: el sol actúa como blanqueador natural y ayuda a mantenerla fresca. Evita la secadora en bañadores y tejidos ligeros, ya que pueden deformarse o desgastarse.
¿Qué detergentes son más adecuados para la ropa de verano?
Para la ropa de verano, el detergente líquido es la mejor opción, ya que se disuelve bien a bajas temperaturas y no deja residuos blancos en tejidos de color. Es recomendable elegir uno con efecto anti-sudor, que elimine eficazmente olores y manchas amarillas en las axilas.
Para ropa deportiva, es útil un detergente específico que elimine grasa y sudor de fibras sintéticas. Para algodón y lino, puedes usar un detergente para prendas delicadas en programas suaves. Evita el suavizante en prendas propensas al sudor, ya que puede retener los olores en lugar de eliminarlos. Para manchas difíciles, aplica previamente un quitamanchas o un blanqueador sin cloro a base de oxígeno.
¿Cómo lavar la ropa de baño después de usarla en agua con cloro?
Aclara el bañador inmediatamente después de usarlo con agua fría para eliminar la mayor parte del cloro. Después, lávalo preferiblemente a mano con agua tibia y un jabón líquido suave o un poco de detergente para prendas delicadas.
Evita el suavizante y la lejía, ya que dañan las fibras elásticas (como el elastano o spandex). Tras el lavado, presiona suavemente para eliminar el exceso de agua sin retorcer la prenda, así mantendrá su forma.
Por último, deja secar el bañador en posición horizontal y a la sombra, ya que el sol directo y la secadora pueden desteñir los colores y reducir su elasticidad.